Mercurio, el Mensajero de los Dioses: Naturaleza, Dignidades y Estados de la Conciencia

Mercurio, el Mensajero de los Dioses: Naturaleza, Dignidades y Estados de la Conciencia

Naturaleza esencial del planeta

Mercurio es el planeta neutral y hermafrodita. Su naturaleza es inherentemente adaptable: es seco cuando se une a planetas secos, húmedo con los húmedos, benéfico con los benéficos y maléfico con los maléficos. Representa el principio de relación y traducción.

Es el encargado del intelecto discursivo y la comunicación. Su movimiento en la vida humana es de ida y vuelta; es el puente que permite que el interior se encuentre con el exterior. No encarna la Verdad (que es solar), sino la lógica y las herramientas para transmitir esa verdad. Es pura potencia de intercambio.

Función del planeta en la vida humana

Mercurio regula la percepción, el aprendizaje y el comercio. Es el regente de todo lo que implica un flujo de información o bienes.

  • Qué inicia, mantiene o altera: Inicia el interés por lo nuevo, mantiene la agilidad mental y altera las situaciones a través del ingenio o la palabra.
  • Qué aspecto de la experiencia gobierna: El lenguaje, el pensamiento analítico, los viajes cortos, el intercambio comercial y la capacidad técnica.
  • Qué ocurre cuando está fuerte vs debilitado: Un Mercurio fuerte otorga una mente clara, elocuencia y habilidad manual; debilitado, produce confusión mental, engaño, verborrea sin sentido o una incapacidad para conectar ideas lógicas.

Mercurio como principio social y funcional

En astrología tradicional, Mercurio representa a todos aquellos cuya función es transmitir, traducir o intermediar entre partes. No ocupa la cúspide del poder ni la base colectiva, sino el espacio intermedio donde la información circula. Es el planeta de los mensajeros, escribas, comerciantes, secretarios, traductores, intérpretes y técnicos, así como de los estudiantes y aprendices, astrólogos (sí, clásicamente), matemáticos, funcionarios intermedios, contables, diplomáticos de segundo rango e intermediarios entre poderes.

Mercurio no gobierna por autoridad ni por número, sino por comprensión. Su poder reside en la palabra correcta, el cálculo preciso y la lectura adecuada del contexto. Cuando está fuerte, facilita acuerdos, ordena el caos y permite que las voluntades superiores se manifiesten con claridad. Cuando está afligido, distorsiona el mensaje, genera malentendidos o utiliza la información como arma de manipulación.

En cualquier sistema, Mercurio es el nervio: invisible, pero imprescindible para que el conjunto funcione.

En su expresión distorsionada, Mercurio rige también al embaucador, al falsificador, al ladrón y al mendigo, figuras que sobreviven mediante el ingenio y la palabra en ausencia de poder o respaldo estructural.

El planeta como principio de conciencia

En la estructura de la conciencia, Mercurio actúa como mediación. No es la voluntad (Sol) ni la reacción (Luna), sino el procesamiento. Es la facultad que nos permite etiquetar la realidad para poder manipularla mentalmente.

Internamente, su energía se experimenta como curiosidad y discriminación. Es la capacidad de decir “esto es diferente de aquello”. Es vital para no psicologizarlo: Mercurio no “siente”, Mercurio “analiza”. No es el corazón, es el sistema de cables que lleva la señal.

Dignidades y debilidades esenciales de Mercurio

Tabla de dignidades y debilidades esenciales de Mercurio

Estado cósmicoSignoDetalle técnico
Domicilio diurnoGéminisMercurio actúa de forma más activa, expresiva y discursiva
Domicilio nocturnoVirgoMercurio actúa de forma analítica, técnica y discriminativa
ExaltaciónVirgoEn el grado 15° de Virgo
ExilioSagitarioOposición a Géminis
CaídaPiscisOposición al grado de exaltación (15° de Virgo)

Las dignidades esenciales describen la relación natural entre un planeta y el signo en el que se encuentra. No indican si un planeta es bueno o malo, sino el grado de coherencia que existe entre su función y el lugar desde el que actúa. Cuanto mayor es esta coherencia, más clara, estable y eficaz resulta su expresión.

La astrología medieval, tal como la expone Abraham Ibn Ezra, explica estas dignidades a través de la metáfora del lugar propio. Un planeta actúa de manera distinta cuando se encuentra en su propia casa, en una tierra ajena o en un lugar de honor prestado. Esta imagen permite comprender de forma sencilla por qué la función planetaria se fortalece o se debilita según el signo que ocupa.

Domicilio

Cuando un planeta se encuentra en su domicilio, actúa como alguien que está en su propia casa. Dispone de recursos, conoce el terreno y puede ejercer su función con autonomía y estabilidad. No necesita adaptarse a reglas externas, porque el lugar le es afín por naturaleza.

Mercurio, como planeta de naturaleza común o doble, posee dos domicilios. Géminis es su domicilio diurno y Virgo su domicilio nocturno. En Géminis, Mercurio se expresa a través de la curiosidad, la versatilidad, el intercambio de ideas y la movilidad mental. En Virgo, su función se orienta hacia el análisis, la discriminación, la técnica y el orden, alcanzando un alto grado de precisión y funcionalidad. En ambos casos, Mercurio puede desplegar su naturaleza con claridad, aunque desde registros distintos.

Exaltación

La exaltación no equivale a la casa propia. Ibn Ezra describe este estado como un lugar de honor: el planeta no gobierna, pero recibe reconocimiento y condiciones favorables para manifestar su función de forma especialmente refinada.

En algunas tradiciones medievales, Mercurio posee exaltación en Virgo, concretamente en el grado 15 del signo. En este punto, su capacidad de análisis, comprensión y discriminación se encuentra particularmente afinada. La mente mercurial opera con eficacia, coherencia interna y precisión, sin dispersión ni exceso. No se trata de poder, sino de excelencia funcional.

Exilio

Cuando un planeta se encuentra en exilio, actúa desde una tierra extraña. Según Ibn Ezra, en este estado el planeta carece de dominio sobre el lugar y debe adaptarse a condiciones que no le son naturales, lo que debilita su capacidad de actuar con claridad.

El exilio de Mercurio se sitúa en Sagitario, signo opuesto a Géminis. Aquí, la mente pierde precisión y se orienta hacia generalidades, dogmas o visiones amplias que dificultan el pensamiento concreto. La función mercurial se dispersa y el análisis se ve sustituido por afirmaciones excesivas o poco contrastadas.

Caída

La caída representa la pérdida del lugar de honor. Es el punto donde la función planetaria se ve especialmente debilitada, no por oposición al domicilio, sino por oposición al grado de exaltación.

La caída de Mercurio se localiza en Piscis, signo opuesto al grado 15 de Virgo. En este estado, la capacidad de separar, clasificar y ordenar se diluye. El pensamiento pierde límites claros, dando lugar a confusión, credulidad o dificultad para establecer discriminaciones mentales precisas.

Cuando Mercurio se encuentra en dignidad, actúa como un mediador lúcido: comprende, traduce y transmite la información de manera eficaz. Cuando está debilitado, estas mismas funciones se vuelven erráticas o poco fiables, no por falta de inteligencia, sino por falta de coherencia entre su función y el lugar desde el que actúa.

Además de la tabla anterior este pequeño esquema te puede servir a nivel visual para recordar y entender mejor las dignidades:

Según la tradición medieval Mercurio es el único planeta que tiene su Domicilio y su Exaltación en el mismo signo: Virgo (donde su capacidad analítica llega al detalle máximo). También tiene su Domicilio en Géminis, donde su agilidad y curiosidad son puras.

  • En exilio y caída (Sagitario y Piscis): En estos signos, Mercurio se pierde en generalidades o en océanos de intuición. Su función de “separar y etiquetar” se ve desbordada por la expansión jupiteriana, volviendo el pensamiento vago o excesivamente idealista.
  • Relación con el Sol: Mercurio nunca se aleja más de 28 grados del Sol, lo que refuerza su papel como “portavoz” de la voluntad central.

Estados solares de Mercurio

Debido a su cercanía constante al Sol, Mercurio está especialmente sujeto a los estados de combustión. Cuando se encuentra a menos de 8°30’ del Sol, se considera combusto, lo que debilita su capacidad de actuar con autonomía: la mente queda absorbida por la voluntad solar.

Sin embargo, cuando Mercurio se encuentra a menos de 17 minutos de arco del Sol, entra en estado de cazimi (“en el corazón del Sol”), una condición de excepcional fortaleza. En este caso, el intelecto no se quema, sino que se purifica y se alinea perfectamente con el principio de conciencia central, otorgando claridad mental, lucidez estratégica y una palabra extremadamente eficaz.

Entre ambos estados se encuentra la condición de bajo los rayos, donde la función mercurial actúa de forma intermitente o dependiente del contexto.

Oriental y Occidental

Mercurio oriental al Sol tiende a actuar de forma más directa, rápida y expresiva, mientras que occidental se vuelve más reflexivo, analítico e introspectivo, modulando el uso de la palabra según el contexto.

El planeta en estado armónico

Un Mercurio armónico genera una conducta de discernimiento. Es la versión sana que no se pierde en el ruido mental, sino que utiliza la mente como una herramienta afilada para la verdad. Aporta la cualidad de la objetividad: la capacidad de ver los hechos tal como son, sin el tinte del deseo o el miedo. Establece un ritmo de aprendizaje continuo y una comunicación que construye puentes en lugar de muros.

El planeta en estado distorsionado

La distorsión mercurial es el ruido:

  • Exceso: El sofista, el mentiroso, la persona que utiliza el intelecto para manipular o que sufre de ansiedad por hiperactividad mental.
  • Defecto: Torpeza mental, dificultad para expresarse o una cerrazón a nuevas ideas.
  • Bloqueo: El “sabiondo” que acumula datos pero no entiende significados; la información sin sabiduría.

El planeta en relación con el tiempo

Mercurio rige el tiempo de la oportunidad (Kairos) y la rapidez. Su tiempo es el de la noticia, el del mensaje que llega en el momento justo, el de la transacción inmediata. En los procesos vitales, representa la infancia (el aprendizaje del lenguaje) y la juventud temprana. Pide respetar la agilidad y el cambio: saber cuándo moverse y cuándo cambiar de opinión ante nuevas evidencias.

Las edades de Mercurio: el desarrollo de la mente y el aprendizaje

En la tradición astrológica, los planetas no solo describen funciones psicológicas, sino también etapas del desarrollo humano. Cada planeta rige una fase concreta de la vida, entendida no solo como edad cronológica, sino como momento de maduración de una facultad específica.

Si la Luna rige la primera infancia marcada por la dependencia absoluta y la reacción instintiva al entorno, Mercurio toma el relevo cuando el individuo comienza a diferenciar, nombrar y comprender la realidad que le rodea.

La infancia mercurial: el despertar de la mente (aproximadamente de los 4 a los 14 años)

La etapa regida por Mercurio comienza cuando el niño deja de relacionarse con el mundo únicamente a través de la sensación y la emoción, y empieza a hacerlo mediante el lenguaje, el pensamiento y la observación consciente. No es una frontera rígida, pero suele situarse a partir de los 4 años, cuando el habla se estructura, y se extiende hasta la adolescencia temprana.

Durante estos años, la función mercurial se manifiesta de forma muy concreta:

Aprendizaje del lenguaje y del pensamiento simbólico:  El niño aprende a asociar palabras con objetos, ideas y acciones. El lenguaje se convierte en la principal herramienta para ordenar la experiencia y comunicarse con el entorno.

Clasificación y discriminación de la realidad: Mercurio permite distinguir entre lo similar y lo diferente, establecer categorías básicas y comprender relaciones simples de causa y efecto. Es el inicio del pensamiento lógico.

Socialización primaria:  A través del juego con hermanos, compañeros de escuela y figuras cercanas, el niño aprende normas, intercambios, negociación y comunicación. La relación con iguales es una experiencia profundamente mercurial.

Desarrollo de la coordinación y la destreza técnica:  Mercurio rige la psicomotricidad fina y la coordinación entre mente y cuerpo. Escritura, lectura, cálculo, dibujo o el manejo de herramientas simples pertenecen a esta etapa.

Cuando Mercurio está fuerte en una carta natal, esta fase suele vivirse con facilidad y curiosidad. Cuando está debilitado, pueden aparecer dificultades tempranas en el lenguaje, el aprendizaje o la integración escolar, no por falta de inteligencia, sino por desajustes en la función mercurial.

Mercurio más allá de la infancia: aprendizaje y adaptación a lo largo de la vida

Aunque su etapa cronológica principal es la infancia, Mercurio no deja de actuar en la vida adulta. Como planeta de naturaleza común o neutra, su función se reactiva cada vez que la mente necesita adaptarse a algo nuevo.

En la madurez, Mercurio se manifiesta cuando una persona aprende un idioma, inicia estudios, cambia de profesión, modifica su forma de pensar o revisa sus esquemas mentales. No se trata de una profección técnica en sentido clásico, sino de una activación funcional de la energía mercurial.

Mercurio es el planeta que mantiene la mente flexible. Mientras una persona conserve la capacidad de aprender, cuestionar sus certezas y traducir nuevas experiencias en comprensión, Mercurio sigue activo. Cuando esta función se bloquea, aparecen la rigidez mental, el dogmatismo o la repetición mecánica de ideas sin comprensión real.

Mercurio en el mapa natal: cómo se procesa la información

La posición de Mercurio en la carta natal no describe solo cómo se aprendió a hablar en la infancia, sino cómo se procesa la información a lo largo de toda la vida. Indica el estilo mental, la forma de aprender, comunicar y comprender el entorno.

En signos de Aire, Mercurio tiende a expresarse de forma rápida, versátil y relacional. La mente busca conexiones, intercambio de ideas y estímulo intelectual constante.

En signos de Tierra, el pensamiento es más lento y estructurado. Se aprende a través de la práctica, la repetición y la utilidad concreta. La mente busca resultados tangibles y coherencia funcional.

En signos de Fuego, la comunicación es directa, afirmativa e inspirada. El aprendizaje se produce a través de la experiencia, la acción y la motivación, aunque puede pecar de impulsividad o falta de matiz.

En signos de Agua, el procesamiento mental está teñido por la emoción y la memoria sensorial. Se aprende mejor cuando existe implicación afectiva, aunque puede haber dificultad para separar sentimiento y razonamiento.

Mercurio recuerda que ninguna etapa de la vida puede sostenerse sin una mente capaz de observar, comprender y traducir la experiencia. Su función no es sentir ni decidir, sino hacer comprensible la realidad para que pueda ser integrada y transmitida.

El Gozo y la Tristeza: La operatividad de Mercurio en las Casas

En la astrología tradicional, no basta con saber en qué signo se encuentra un planeta (su dignidad esencial); es crucial entender cómo se siente en el escenario donde le toca actuar (su dignidad accidental). Para Mercurio, esto se define a través de su Gozo y su Tristeza, conceptos que describen cuándo la mente es soberana y cuándo se siente alienada.

El Gozo en la Casa I: El Timonel del Barco

Mercurio encuentra su Gozo en la Casa I, el Ascendente. En la tradición helenística, a esta casa se la llamaba “El Timón”. Que Mercurio goce aquí tiene un sentido profundamente funcional: la Casa I representa el cuerpo físico, la vitalidad y la personalidad manifiesta.

  • El intelecto encarnado: Cuando Mercurio está en la Casa I, la inteligencia no es algo abstracto que el individuo “posee”, sino algo que el individuo “es”. La capacidad de análisis, el habla y el discernimiento están integrados en la presencia misma de la persona.
  • Autonomía y Dirección: Al estar en el punto donde nace el sol, Mercurio tiene luz completa para observar el mundo. Aquí goza porque puede utilizar la lógica para dirigir la vida con lucidez. Es el estratega que tiene el mapa en sus manos y la voz clara para dar las órdenes. La mente está al servicio del Yo, permitiendo una identidad coherente, astuta y capaz de adaptarse a cualquier circunstancia.

La Tristeza en la Casa VII: El naufragio en el “Otro”

Siguiendo las enseñanzas de maestros como Tito Maciá, que recuperan la simetría de las casas, Mercurio encuentra su Tristeza en la Casa VII. Si en la I es el dueño de su discurso, en la VII se encuentra en el escenario de la alteridad absoluta: la pareja, los socios y los enemigos declarados.

  • La pérdida de la objetividad: Mercurio es un planeta de distinción y clasificación. En la Casa VII, esa capacidad de análisis se ve “entristecida” porque tiene que negociar constantemente con una voluntad ajena. La lógica de Mercurio se nubla por la subjetividad del otro. Ya no puede decidir por sí mismo basándose en hechos, sino que debe mediar, ceder y, a menudo, distorsionar su propio pensamiento para mantener el equilibrio del vínculo.
  • El ruido en la comunicación: Aquí, la comunicación deja de ser una herramienta de dirección para convertirse en una de compromiso. Mercurio en la VII puede volverse indeciso o excesivamente dependiente de la opinión ajena, perdiendo esa “agudeza” que tanto le caracteriza. El mensajero se siente frustrado porque su mensaje siempre debe ser filtrado por el filtro del “Nosotros”, lo que diluye su esencia analítica y puramente racional.

Mercurio en el eje de la Relación

Este eje I-VII nos enseña que Mercurio necesita espacio propio para brillar. En la Casa I, el pensamiento es una herramienta de poder personal; en la Casa VII, el pensamiento se convierte en un campo de batalla o en una mesa de negociación permanente.

Mientras que en el Gozo el individuo “piensa para ser”, en la Tristeza el individuo a menudo “piensa para agradar” o “piensa para defenderse”, lo que aleja a Mercurio de su función más elevada: la de ser un observador imparcial de la realidad.

El movimiento retrógrado: Mercurio como Psicopompo

En la observación astronómica desde la Tierra, Mercurio parece retroceder en el zodiaco aproximadamente tres veces al año. Lejos de ser un simple “error” en la comunicación o una etapa de mala suerte —como sugiere la astrología popular—, la retrogradación es la fase más profunda y misteriosa del planeta. Es el momento en que el Mensajero se despoja de sus sandalias aladas y asume su rol de Psicopompo: el guía de las almas que es capaz de descender al Hades (el inconsciente) y regresar para contar lo que ha visto.

El ciclo de interiorización

Cuando Mercurio está directo, su energía es centrífuga: busca nombrar, etiquetar y transmitir el mundo exterior. Sin embargo, al volverse retrógrado, la energía se vuelve centrípeta. La mente ya no necesita nuevos datos, sino que se ve obligada a procesar el excedente de información que acumuló durante su fase directa.

Este proceso se divide en tres actos simbólicos:

  1. La entrada en la sombra (Pre-sombra): El intelecto empieza a percibir que las herramientas lógicas habituales ya no son suficientes. Los mensajes se vuelven ambiguos y la atención se desvía de lo evidente.
  2. El descenso al inframundo (Retrogradación): Es un periodo de “ayuno mental” del mundo externo. Aquí, Mercurio se encuentra con el Sol (la conciencia central) en una conjunción inferior. Es un momento de iluminación interna donde la mente no razona, sino que revela. Es el espacio donde descubrimos nuestras mentiras personales, nuestros fallos de cálculo y nuestras sombras intelectuales.
  3. El regreso con el mensaje (Post-sombra): Mercurio recupera su movimiento directo, trayendo consigo una comprensión que no es lógica, sino profunda. Se han corregido los esquemas mentales y la comunicación se vuelve más honesta.

La función del “Trickster” y la ruptura de la forma

Durante la retrogradación, Mercurio actúa como el Trickster (el embaucador divino). Si el mundo exterior se descoordina (retrasos, fallos técnicos, malentendidos), es porque el planeta está intentando romper nuestra excesiva confianza en la lógica lineal. El “error” mercurial durante la retrogradación es en realidad una grieta por la que puede entrar la intuición. Nos obliga a detenernos, a revisar lo escrito y a cuestionar si lo que decimos coincide con lo que realmente pensamos.

Mercurio Retrógrado en el Mapa Natal

Tener a Mercurio retrógrado de nacimiento no indica una menor inteligencia, sino una inteligencia introspectiva.

  • Procesamiento interno: El individuo no responde de inmediato al estímulo; primero debe “masticar” la información en su laboratorio interno.
  • La palabra con peso: Existe una desconfianza natural hacia la charla superficial. El pensamiento es subjetivo, profundo y a menudo está más cerca de la imagen y el símbolo que de la palabra pura.
  • La búsqueda de la verdad propia: Estas personas suelen actuar como sus propios traductores. No aceptan la “Verdad” externa hasta que no han descendido ellos mismos a sus profundidades para verificarla.

El silencio de Mercurio

En última instancia, la retrogradación es el silencio sagrado de la mente. Representa el espacio entre dos palabras, el vacío necesario para que el pensamiento no se convierta en una repetición mecánica. Es la etapa donde Mercurio deja de ser el secretario de la conciencia para convertirse en el iniciado que conoce los secretos del mundo invisible. Sin estas fases de retroceso, el intelecto se volvería estéril, una máquina de procesar datos sin alma ni propósito.

El planeta y el cuerpo (astrología clásica)

Zonas asociadas: el cerebro, los nervios, los pulmones (el intercambio de aire), la lengua y las manos (herramientas de la inteligencia). Es la energía del sistema nervioso periférico. En la medicina tradicional, un Mercurio afligido se vinculaba con trastornos del habla, problemas respiratorios o “enfermedades nerviosas” que alteran la coordinación.

El planeta y la ética tradicional

La virtud que cultiva es la Prudencia (en su sentido original de phronesis: sabiduría práctica). Es la ética de saber qué decir, a quién y cuándo. El exceso que la corrompe es la astucia maliciosa o el fraude. Busca el equilibrio entre el silencio y la palabra, recordándonos que el pensamiento debe estar al servicio de una ética superior, no solo de la conveniencia.

Lectura kármica tradicional

Mercurio señala cómo hemos usado el don de la palabra y el intelecto.

  • Qué tipo de experiencia se repite: Malentendidos recurrentes, necesidad de “explicarse” constantemente o situaciones que requieren un ingenio rápido para sobrevivir.
  • Qué rol se ha ejercido demasiado: El del eterno estudiante, el comerciante astuto o el mensajero que altera el mensaje.
  • Qué se ha aprendido en exceso: A racionalizar todo, evitando sentir o actuar desde el centro.

Lección esencial del planeta

La lección de Mercurio es la función del entendimiento. No viene a enseñar a “saberlo todo”, sino a ser un canal limpio para la información. Mercurio se integra cuando la mente deja de ser un laberinto de espejos para el ego y se convierte en una ventana clara hacia la realidad. Este planeta no pide genialidad, pide lucidez y honestidad intelectual.

¿Quieres saber cómo se expresa Mercurio según el signo en tu carta natal?

A continuación encontrarás una lectura específica de Mercurio en cada signo del zodiaco, para comprender cómo funciona tu mente, tu forma de comunicar y tu manera de procesar la realidad según su posición zodiacal.

Tabla · Mercurio según el signo en la carta natal

Etapa del pensamientoMercurio por signos
Impulso y baseMercurio en AriesMercurio en TauroMercurio en Géminis
Identidad y expresiónMercurio en CáncerMercurio en LeoMercurio en Virgo
Vínculo y visiónMercurio en LibraMercurio en EscorpioMercurio en Sagitario
Estructura y trascendenciaMercurio en CapricornioMercurio en AcuarioMercurio en Piscis


▼ Recursos Adicionales

Bibliografía Consultada:

  • Al-Biruni, M. (2006). The Book of Instruction in the Elements of the Art of Astrology. Kessinger Publishing.
  • Greene, L. (1996). El desarrollo de la personalidad. Ediciones Urano.
  • Hand, R. (2000). Whole Sign Houses. ARHAT Publications.
  • Ibn Ezra, A. (2010). El libro de los juicios de las estrellas. Publicaciones de la Universidad de Cantabria.
  • Maciá, Tito (2022). Las Doce Casas Astrológicas. Amazon.
  • Maciá, Tito (2022). Estado Cósmico de los Planetas. Amazon.
  • Maciá, Tito (2022). Astronomía para Astrólogos. Amazon.
  • Ptolomeo, C. (2003). Tetrabiblos. Ediciones Librería Argentina.

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Lilian Rodríguez
Lilian Rodríguez
Astróloga, escritora, investigadora y divulgadora
Especializada en la integración de los lenguajes simbólicos del cielo con la experiencia humana. Creadora de Los Secretos de Lilith, un espacio dedicado al estudio de la astrología desde una perspectiva tradicional, psicológica, evolutiva y espiritual, donde explora el vínculo entre los ciclos planetarios y los procesos de transformación personal.


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