Naturaleza esencial del planeta
Venus es un planeta benéfico y esencialmente femenino/nocturno. Su naturaleza elemental es fría y húmeda, cualidades que la vinculan con la fertilidad, la suavidad y la capacidad de unir lo que está separado. Mientras que Marte separa, Venus atrae y amalgama.
Encarna el principio de armonía y placer. No es un planeta de supervivencia cruda (como la Luna) ni de voluntad imperativa (como el Sol), sino de elección por afinidad. Representa la fuerza gravitacional que nos mueve hacia aquello que consideramos bello o valioso. Es la estética de la existencia.
Función del planeta en la vida humana
Venus regula la valoración y la vinculación. Es la encargada de establecer el sentido del gusto, la paz y el intercambio armonioso.
- Qué inicia, mantiene o disuelve: Inicia las relaciones por atracción, mantiene la cohesión social a través del compromiso y disuelve el conflicto mediante la diplomacia o el placer compartido.
- Qué aspecto de la experiencia gobierna: El deseo erótico, las artes, el confort, el dinero (como valor de cambio), los acuerdos y el disfrute de los sentidos.
- Qué ocurre cuando está fuerte vs debilitada: Una Venus fuerte otorga gracia, encanto natural y una vida afectiva equilibrada; debilitada, puede manifestarse como una búsqueda desesperada de aprobación, mal gusto o una incapacidad crónica para disfrutar de lo que se posee.
Venus como principio social y funcional
En astrología tradicional, Venus representa a todas aquellas personas y funciones cuya tarea es generar cohesión, bienestar y armonía dentro del tejido social. Se asocia con artistas, músicos, artesanos del lujo, joyeros, perfumistas, diseñadores, esteticistas y todas las profesiones vinculadas a la belleza, el adorno y el placer sensorial.
También rige a quienes facilitan la paz y el acuerdo: mediadores, diplomáticos, conciliadores y anfitriones, así como a quienes viven del intercambio basado en el valor y el gusto, como comerciantes de bienes refinados o productos artísticos.
En su expresión más básica, Venus rige a quienes buscan seguridad y sustento a través del agrado personal o la complacencia: amantes, cortesanos, personas mantenidas o figuras cuya posición social depende de ser deseadas o apreciadas. No como juicio moral, sino como función dentro del equilibrio social.
Venus no gobierna por autoridad ni por fuerza, sino por atracción. Su poder reside en hacer deseable la convivencia, suavizar el conflicto y recordar que ninguna estructura humana se sostiene sin un mínimo de placer compartido.
El planeta como principio de conciencia
En el espectro de la conciencia, Venus actúa como atracción y juicio estético. No es una función racional (Mercurio), sino una función evaluativa. Es el “esto me gusta” o “esto me hace bien” que precede a cualquier análisis.
Internamente, su energía se experimenta como deseo de unión. Es fundamental no reducirla a la “psicología del amor”: Venus es la fuerza que permite que las células se mantengan juntas y que los individuos formen sociedades. Sin su principio de mediación placentera, la vida sería una lucha constante de voluntades.
Dignidades y debilidades esenciales
| Estado cósmico | Signo | Detalle técnico |
|---|---|---|
| Domicilio diurno | Libra | Venus actúa de forma relacional, diplomática y orientada al equilibrio |
| Domicilio nocturno | Tauro | Venus actúa de forma sensorial, estable y orientada al disfrute material |
| Exaltación | Piscis | En el grado 27° de Piscis |
| Exilio | Aries | Oposición a Libra |
| Exilio | Escorpio | Oposición a Tauro |
| Caída | Virgo | Oposición al grado de exaltación (27° de Piscis) |
Las dignidades esenciales describen la relación natural entre un planeta y el signo en el que se encuentra. No indican si un planeta es bueno o malo, sino el grado de coherencia que existe entre su función y el lugar desde el que actúa. Cuanto mayor es esta coherencia, más clara, estable y eficaz resulta su expresión.
La astrología medieval, tal como la expone Abraham Ibn Ezra, explica estas dignidades a través de la metáfora del lugar propio. Un planeta actúa de manera distinta cuando se encuentra en su propia casa, en una tierra ajena o en un lugar de honor prestado. Esta imagen permite comprender de forma sencilla por qué la función planetaria se fortalece o se debilita según el signo que ocupa.
Perfecto. Mantengo exactamente la misma estructura conceptual, el mismo nivel técnico y la misma metáfora medieval, pero aplicado estrictamente a Venus.
Domicilio
Cuando un planeta se encuentra en su domicilio, actúa como alguien que está en su propia casa. Dispone de recursos, conoce el terreno y puede ejercer su función con autonomía y estabilidad. No necesita adaptarse a reglas externas, porque el lugar le es afín por naturaleza.
Venus, como planeta femenino y nocturno, posee dos domicilios: Libra como domicilio diurno y Tauro como domicilio nocturno. En Libra, Venus se expresa a través del equilibrio, la diplomacia, la justicia relacional y la búsqueda consciente de armonía entre partes. Su función se orienta hacia el acuerdo y la proporción. En Tauro, su energía se manifiesta de forma más sensorial y estable: el placer de los sentidos, la conservación, la fidelidad y el disfrute de lo concreto. En ambos signos, Venus puede desplegar su naturaleza de unión y valoración con coherencia, aunque desde registros distintos: uno relacional y otro material.
Exaltación
La exaltación no equivale a la casa propia. Ibn Ezra describe este estado como un lugar de honor: el planeta no gobierna, pero recibe reconocimiento y condiciones favorables para manifestar su función de forma especialmente refinada.
Venus posee su exaltación en Piscis, concretamente en el grado 27 del signo. En este punto, su capacidad de unión y amor trasciende el plano puramente personal. El deseo se espiritualiza y la atracción se vuelve compasiva, generosa y universal. No se trata de mayor poder, sino de una cualidad elevada de su función: el placer se transforma en benevolencia y la afinidad se expande más allá del interés individual.
Exilio
Cuando un planeta se encuentra en exilio, actúa desde una tierra extraña. Según Ibn Ezra, en este estado el planeta carece de dominio sobre el lugar y debe adaptarse a condiciones que no le son naturales, lo que debilita su capacidad de actuar con claridad.
El exilio de Venus se sitúa en Aries y en Escorpio, signos regidos por Marte. En Aries, el impulso individual y la afirmación del yo priorizan la conquista sobre la armonía; el deseo se vuelve impaciente y competitivo. En Escorpio, la intensidad emocional y la polarización transforman la atracción en posesividad o fusión extrema. En ambos casos, la paz venusina se ve perturbada por la lógica marcial de separación y conflicto.
Caída
La caída representa la pérdida del lugar de honor. Es el punto donde la función planetaria se ve especialmente debilitada, no por oposición al domicilio, sino por oposición al grado de exaltación.
La caída de Venus se localiza en Virgo, signo opuesto al grado 27 de Piscis. Aquí, la tendencia analítica y crítica limita la espontaneidad del placer. El deseo se somete a evaluación constante y el disfrute puede verse condicionado por exigencias de perfección o utilidad. La función de unir se fragmenta en detalles, dificultando la entrega relajada y la apreciación sin reservas.
Cuando Venus se encuentra en dignidad, actúa como principio de armonización consciente: une, suaviza y otorga valor de manera equilibrada. Cuando está debilitada, estas mismas funciones se distorsionan, no por falta de capacidad de amar, sino por falta de coherencia entre su naturaleza de atracción y el terreno desde el que intenta actuar.
Además de la tabla anterior este pequeño esquema te puede servir a nivel visual para recordar y entender mejor las dignidades:
Venus tiene su Domicilio en Tauro (la estabilidad de los sentidos) y en Libra (la armonía de las relaciones). En Tauro —su domicilio nocturno— Venus se expresa a través del placer sensorial, la conservación y el valor de lo tangible. En Libra —su domicilio diurno— actúa mediante el equilibrio, la diplomacia y la búsqueda consciente de proporción en los vínculos.
- Su Exaltación es en Piscis (27°), donde su capacidad de amor y unión se vuelve universal y trasciende los límites físicos. Aquí el deseo se espiritualiza y la atracción adquiere un matiz compasivo y generoso.
- En exilio (Escorpio y Aries): Aquí Venus se encuentra en dominios de Marte. En Aries, el deseo se vuelve impulsivo y competitivo, priorizando la afirmación del yo sobre la armonía. En Escorpio, la intensidad emocional puede transformarse en posesividad o polarización afectiva. La paz se sacrifica en favor de la urgencia o la conquista.
- En caída (Virgo, 27°): Oposición al grado de exaltación en Piscis. La humedad y la calidez de Venus se ven limitadas por la frialdad analítica y crítica de Mercurio. El placer se somete al perfeccionismo y a la utilidad, lo que dificulta el disfrute espontáneo y la entrega sin cálculo.
- Relación con el Sol: Venus nunca se aleja más de 47° del Sol, lo que refuerza su papel como moduladora del deseo y del valor dentro de la conciencia central. Si el Sol representa la identidad y la voluntad, Venus indica aquello que el yo considera digno de amar, preservar o disfrutar.
Estados solares de Venus
Debido a su cercanía constante al Sol, Venus está especialmente sujeta a los estados de combustión. Cuando se encuentra a menos de 8°30’ del Sol, se considera combusta, lo que debilita su capacidad de actuar con autonomía: el deseo y la valoración quedan absorbidos por la voluntad solar. En este estado, la persona puede amar desde la necesidad de afirmación o reconocimiento, más que desde un criterio interno estable.
Sin embargo, cuando Venus se encuentra a menos de 17 minutos de arco del Sol, entra en estado de cazimi (“en el corazón del Sol”), una condición de excepcional fortaleza. En este caso, el afecto no se quema, sino que se purifica y se alinea con el principio de conciencia central. El deseo coincide con el propósito vital, otorgando coherencia en la elección afectiva y claridad en aquello que se considera verdaderamente valioso.
Entre ambos estados se encuentra la condición de bajo los rayos, donde la función venusina actúa de forma menos visible o dependiente del contexto. El placer puede vivirse con discreción, reserva o cierta ambivalencia.
Oriental y Occidental
Venus oriental al Sol tiende a expresar el deseo de forma más activa, visible e iniciadora en el vínculo. Venus occidental se manifiesta de manera más receptiva y selectiva, modulando su expresión afectiva según la respuesta del entorno y priorizando la reciprocidad.
El planeta en estado armónico
Una Venus armónica genera una conducta de benevolencia. Es la cualidad humana de la afabilidad: la capacidad de suavizar las asperezas de la vida. Aporta una madurez basada en el contentamiento (saber disfrutar de lo suficiente). Establece un ritmo vital de equilibrio entre el dar y el recibir, creando entornos donde la belleza es un reflejo del orden interno.
El planeta en estado distorsionado
La distorsión venusina es la corrupción del deseo:
- Exceso: Lujuria, pereza, vanidad extrema o una búsqueda de placer que termina en el agotamiento de la propia fuerza vital y dependencia.
- Defecto: Sequedad afectiva, incapacidad para disfrutar y sentir placer o un carácter huraño que rechaza la conexión y dificulta el establecer vínculos armónicos.
- Bloqueo: El individuo que busca el amor pero lo sabotea por miedo a perder su autonomía, temor a la entrega o por no reconocerse digno de valor
El planeta en relación con el tiempo
Venus rige el tiempo de la pausa y el disfrute. Es el tiempo del arte, del cortejo y de la celebración. No es el tiempo urgente de Marte ni el tiempo estratégico de Saturno, sino el ritmo de maduración suave que permite que algo crezca por afinidad. En los procesos vitales, representa la juventud plena y los momentos de cosecha. Pide respetar la espera estética: la idea de que la belleza no se puede forzar, sino que debe cultivarse para florecer a su debido tiempo.
Las edades de Venus: el desarrollo del deseo y el valor
En la tradición astrológica, los planetas no solo describen funciones psicológicas, sino también etapas del desarrollo humano. Cada planeta rige una fase concreta de la vida, entendida no solo como edad cronológica, sino como momento de maduración de una facultad específica.
Si Mercurio rige la etapa en la que aprendemos a nombrar y comprender el mundo, Venus toma el relevo cuando el individuo comienza a valorar, desear y elegir por afinidad. Ya no se trata de entender la realidad, sino de preferirla, apreciarla y vincularse a ella.
La juventud venusina: el despertar del deseo (aproximadamente de los 14 a los 24 años)
La etapa regida por Venus comienza cuando el adolescente deja de relacionarse con el mundo solo desde el aprendizaje y empieza a hacerlo desde la atracción, el gusto y la búsqueda de reciprocidad. No es una frontera rígida, pero suele situarse en la adolescencia y se extiende hasta la primera juventud adulta.
Durante estos años, la función venusina se manifiesta de forma concreta:
Despertar erótico y afectivo: El individuo descubre el deseo, no solo como impulso físico, sino como necesidad de unión, reconocimiento y vínculo.
Formación del gusto y del criterio estético: Se consolida la sensibilidad hacia la belleza, el estilo, el arte y la armonía. Aparece una identidad basada en lo que se valora y se considera atractivo.
Aprendizaje del intercambio afectivo: Se experimentan las primeras relaciones significativas, donde se aprende a dar y recibir, negociar, ceder y establecer acuerdos emocionales.
Construcción del sentido propio de valor: Venus no solo habla de lo que se ama, sino de cuánto uno se siente digno de ser amado. La autoestima comienza a definirse en relación con el reconocimiento del otro.
Durante esta etapa, la energía venusina se manifiesta con intensidad. El joven puede volverse apasionado y centrado en su propio deseo, mostrando poca tolerancia a la frustración afectiva. La atracción por la belleza y el vínculo erótico ocupa un lugar central, y no es raro que idealice relaciones o se deje llevar por apariencias. Es una fase de aprendizaje donde el deseo aún no ha sido moderado por la experiencia.
Cuando Venus está fuerte en una carta natal, esta fase suele vivirse con naturalidad, magnetismo y capacidad de disfrute equilibrado. Cuando está debilitada, pueden aparecer dependencias afectivas, confusión en los valores personales o dificultad para establecer vínculos armónicos, no por incapacidad de amar, sino por desajustes en la función venusina.
Venus más allá de la juventud: elección y armonización a lo largo de la vida
Aunque su etapa cronológica principal es la juventud, Venus no deja de actuar en la vida adulta. Como planeta de naturaleza benéfica y cohesiva, su función se reactiva cada vez que el individuo debe elegir según su criterio de valor.
En la madurez, Venus se manifiesta cuando una persona decide con quién asociarse, cómo invertir sus recursos, qué entorno crear o qué estilo de vida cultivar. No se trata de una profección técnica en sentido clásico, sino de una activación funcional de la energía venusina.
Venus es el planeta que mantiene viva la capacidad de disfrutar y de armonizar. Mientras una persona conserve el sentido del gusto, la capacidad de vincularse y el reconocimiento de su propio valor, Venus sigue activa. Cuando esta función se bloquea, aparecen la amargura, la insatisfacción constante o la incapacidad para sostener relaciones equilibradas.
Venus en el mapa natal: cómo se ama y se valora
La posición de Venus en la carta natal no describe solo cómo se vivieron las primeras experiencias afectivas, sino cómo se establece el criterio de valor a lo largo de toda la vida. Indica el estilo vincular, la forma de amar, disfrutar y determinar qué es digno de ser preservado.
En signos de Aire, Venus tiende a vincularse a través del diálogo y la afinidad intelectual. El amor se construye mediante el intercambio, la reciprocidad y la armonía relacional. Se necesita conexión mental para que exista atracción duradera.
En signos de Tierra, el afecto es estable y concreto. Se ama a través de hechos, seguridad y presencia constante. El valor se mide en términos tangibles: compromiso, cuidado material y continuidad en el tiempo.
En signos de Fuego, el deseo es apasionado, visible y entusiasta. El amor se expresa con intensidad y afirmación personal. Puede haber impulso y dramatismo, pero también calidez y generosidad espontánea.
En signos de Agua, la vinculación es profunda y emocional. El amor se vive como fusión, intimidad y resonancia afectiva. Existe gran sensibilidad, aunque puede aparecer apego o susceptibilidad si no hay seguridad emocional.
Venus recuerda que ninguna relación puede sostenerse sin un criterio claro de valor. Su función no es analizar ni imponer, sino armonizar, elegir y otorgar sentido afectivo a la experiencia.
Perfecto. Lo estructuro exactamente igual que hiciste con Mercurio, pero ajustado al eje correcto V–XI.
El Gozo y la Tristeza: La operatividad de Venus en las Casas
En la astrología tradicional, no basta con saber en qué signo se encuentra un planeta (su dignidad esencial); es crucial entender cómo se siente en el escenario donde le toca actuar (su dignidad accidental). Para Venus, esto se define a través de su Gozo y su Tristeza, conceptos que describen cuándo el deseo fluye con naturalidad y cuándo se diluye o se enfría en un entorno que no le es plenamente afín.
El Gozo en la Casa V: El Jardín del Placer
Venus encuentra su Gozo en la Casa V. Esta casa representa el disfrute, la creatividad, el romance y la expresión espontánea del corazón. Es el espacio donde el placer es legítimo y la atracción puede manifestarse sin cálculo.
El deseo celebrado: Cuando Venus está en la Casa V, el amor y la creatividad forman parte de la identidad vital. El afecto no es una estrategia ni un deber, sino una celebración. La persona experimenta el vínculo como fuente de alegría y autoexpresión.
La creación como extensión del amor: La Casa V es también la casa de los hijos y de las obras personales. Venus aquí goza porque puede dar forma a la belleza y al placer sin interferencias estructurales. El deseo se expresa con confianza y naturalidad.
La Tristeza en la Casa XI: La dilución en lo colectivo
Siguiendo la lógica del eje opuesto, Venus encuentra su Tristeza en la Casa XI. Si la V es el amor personal y creativo, la XI es el ámbito de los grupos, las amistades amplias y los ideales compartidos.
La pérdida de la centralidad afectiva: En la Casa XI, el vínculo se vuelve más impersonal. El deseo individual puede diluirse en dinámicas grupales o en expectativas sociales. Venus se entristece porque su naturaleza íntima y selectiva debe adaptarse a un entorno donde prima lo colectivo.
El afecto como afinidad social: Aquí el amor se transforma en camaradería o en alianzas basadas en intereses comunes más que en pasión o creatividad personal. Puede haber armonía, pero menos intensidad. El placer se vuelve más abstracto y menos encarnado.
Venus en el eje del Amor y la Amistad
El eje V–XI muestra la diferencia entre amar desde el corazón individual y vincularse desde la pertenencia social. En la Casa V, el individuo “ama para crear y celebrar”; en la Casa XI, puede “amar para pertenecer” o “amar para sostener una red”.
Mientras que en el Gozo el deseo es personal y luminoso, en la Tristeza puede volverse condicionado por el entorno, perdiendo parte de su fuerza espontánea. Venus necesita intimidad y elección; cuando se diluye en lo impersonal, su función armonizadora pierde intensidad.
Perfecto. Mantengo exactamente tu estructura simbólica, profundidad conceptual y tono técnico, pero adaptado a la naturaleza venusina.
El movimiento retrógrado: Venus y la revisión del deseo
En la observación astronómica desde la Tierra, Venus parece retroceder en el zodiaco aproximadamente cada 18 meses, durando alrededor de 40 a 42 días en su “marcha atrás”. Lejos de ser una simple etapa de “mala suerte en el amor” —como sugiere la astrología popular—, la retrogradación es la fase más introspectiva del planeta. Es el momento en que la diosa del vínculo retira su magnetismo externo y obliga a revisar qué es lo que realmente valoramos.
Si Mercurio desciende al inframundo para revisar la mente, Venus lo hace para revisar el corazón.
El ciclo de interiorización
Cuando Venus está directa, su energía es expansiva: busca unión, placer, reciprocidad y armonía externa. Sin embargo, al volverse retrógrada, la energía se repliega. El deseo ya no se proyecta hacia fuera, sino que se vuelve hacia el interior.
Este proceso puede dividirse en tres actos simbólicos:
La entrada en la sombra (Pre-sombra): Empiezan a surgir dudas en el ámbito afectivo o económico. Relaciones, acuerdos o valores que parecían estables comienzan a mostrar fisuras. Lo que antes era deseable ya no resulta tan claro.
El descenso al núcleo del deseo (Retrogradación): Venus se encuentra con el Sol en conjunción inferior. Es un momento de revisión profunda del valor personal. No se trata de buscar nuevas relaciones, sino de confrontar dependencias, idealizaciones y patrones repetidos. Es el espacio donde descubrimos qué hemos amado por necesidad, por miedo o por hábito.
El regreso con un nuevo criterio (Post-sombra): Venus recupera su movimiento directo, pero no vuelve igual. El deseo se ha depurado. Se han redefinido prioridades afectivas y económicas. La elección se vuelve más consciente.
La ruptura de la ilusión
Durante la retrogradación, Venus actúa como reveladora de ilusiones. Si emergen conflictos en relaciones o temas financieros, no es un destino adverso ni azar, es simplemente un ajuste de coherencia. El “desencanto” venusino es, en realidad, una desidealización necesaria. Nos obliga a preguntarnos si estamos eligiendo desde el valor auténtico o desde la carencia.
Venus Retrógrada en el Mapa Natal
Tener a Venus retrógrada de nacimiento no indica incapacidad para amar, sino un proceso afectivo introspectivo.
Valoración interna: La persona no se entrega afectivamente de forma inmediata. Necesita revisar internamente sus sentimientos antes de vincularse.
Revisión constante del deseo: Puede haber experiencias tempranas que obliguen a redefinir la autoestima o el concepto de amor.
Autenticidad selectiva: Existe desconfianza hacia vínculos superficiales. El afecto se concede cuando hay coherencia interna real.
El silencio de Venus
En última instancia, la retrogradación es el retiro del deseo externo. Representa el espacio entre dos relaciones, el intervalo donde el placer deja de buscarse fuera para ser comprendido dentro. Es la etapa donde Venus deja de seducir para convertirse en maestra del valor propio. Sin estas fases de repliegue, el amor se volvería repetición inconsciente y el placer, mera evasión.
El planeta y el cuerpo (astrología clásica)
En la medicina astrológica medieval, Venus rige aquellas partes del cuerpo vinculadas con la armonía, la suavidad y la reproducción. Por su naturaleza fría y húmeda, gobierna los tejidos blandos y los sistemas relacionados con la cohesión y el equilibrio interno.
Zonas asociadas: los riñones y la región lumbar (por su correspondencia con Libra), la garganta y el cuello (por Tauro), el sistema venoso —las venas, no las arterias— y la piel como órgano de contacto y belleza. También rige el sistema reproductivo: en la mujer, los ovarios y la matriz; en el varón, la función seminal y la próstata.
Funciones asociadas: la regulación del equilibrio de los fluidos, la capacidad de placer sensorial y la armonización entre órganos. En el marco hipocrático–galénico, se la relacionaba con el temperamento flemático y con afecciones derivadas de exceso de humedad o acumulación de fluidos, especialmente cuando Venus se encontraba afligida.
Cuando está debilitada en una carta de salud, tradicionalmente se observaban desórdenes renales, problemas venosos, afecciones cutáneas o desequilibrios en el aparato reproductor.
El planeta y la ética tradicional
La virtud que cultiva es la Amistad (Philia) y la Generosidad. Es la ética de la hospitalidad y el trato justo. El exceso que la corrompe es la autoindulgencia o el uso del otro para el propio placer. Busca el equilibrio entre el amor propio y el amor al prójimo, bajo la premisa de que no se puede valorar a nadie si no se tiene un sentido propio del valor.
Lectura kármica tradicional
Venus señala cómo hemos gestionado el deseo y el intercambio de valor.
- Experiencia repetida: Patrones de seducción y abandono, o deudas financieras/emocionales que parecen no terminar nunca.
- Rol excesivo: El del hedonista que evitó cualquier responsabilidad, o el de la “moneda de cambio” que solo existió para complacer a otros.
- Aprendizaje: El alma ya conoce la atracción; ahora debe aprender a elegir lo que es verdaderamente bueno (kalon), no solo lo que es placentero momentáneamente.
Lección esencial del planeta
La lección de Venus es la función de la armonización. No viene a enseñar a “ser bonitos”, sino a encontrar la proporción justa en todas las cosas. Venus se integra cuando el individuo comprende que la verdadera belleza es una forma de justicia y que el placer es un don que debe ser compartido. Este planeta no pide perfección física, pide gracia y aprecio.
¿Quieres saber cómo se expresa Venus según el signo en tu carta natal?
A continuación encontrarás una lectura específica de Venus en cada signo del zodiaco, para comprender cómo amas, qué valoras y de qué manera estableces vínculos y criterios de placer según su posición zodiacal.
Tabla · Venus según el signo en la carta natal
| Etapa del deseo | Venus por signos | ||
|---|---|---|---|
| Impulso y atracción | Venus en Aries | Venus en Tauro | Venus en Géminis |
| Sensibilidad e identidad afectiva | Venus en Cáncer | Venus en Leo | Venus en Virgo |
| Relación y profundidad vincular | Venus en Libra | Venus en Escorpio | Venus en Sagitario |
| Compromiso y trascendencia del valor | Venus en Capricornio | Venus en Acuario | Venus en Piscis |
▼ Recursos Adicionales
Bibliografía Consultada:
- Al-Biruni, M. (2006). The Book of Instruction in the Elements of the Art of Astrology (R. Ramsay Wright, Trad.). Kessinger Publishing.
- Greene, L. (1996). El desarrollo de la personalidad: Semanario de astrología psicológica (Vol. 1). Ediciones Urano.
- Hand, R. (2000). Whole Sign Houses: The Oldest House System. ARHAT Publications.
- Ibn Ezra, A. (2010). El libro de los juicios de las estrellas (Vol. 1). Publicaciones de la Universidad de Cantabria.
- Maciá, Tito (2022). Las Doce Casas Astrológicas. Amazon.
- Maciá, Tito (2022). Estado Cósmico de los Planetas. Amazon.
- Maciá, Tito (2022). Astronomía para Astrólogos. Amazon.
- Ptolomeo, C. (2003). Tetrabiblos. Ediciones Librería Argentina.
